Si yo fuera Johnny Cash y estuviera todavía vivo, confieso que le partiría la cara a ese tipo que se atreve a mirarte a los ojos a menos de cinco centímetros de tus ojos.
Si tú me dijeras que te quieres ir a casa porque sopla viento de irte a casa, confieso que primero miraría a mi alrededor, por si alguna de las chicas que andan con ganas de irse a casa me gustan más que tú.
Si yo fuera Johnny Cash, te pediría que no me llames nunca más.
miércoles, 30 de marzo de 2016
jueves, 24 de marzo de 2016
El sitio de mi recreo
Los zapatos sucios, la camisa rota, las muñecas estrechas, y los dedos, también estrechos.
Y sucios.
De dónde vendré con esta pinta.
De dónde vendré sin caballo, sin rebaño, sin perro y sin calabozo.
De dónde vendré que no recuerdo ni canciones ni enemigos.
Ni sheriff que me detenga.
De dónde sopla el viento.
Hay nieve, hay fuego, hay deseo, aquí es donde me recreo.
viernes, 19 de febrero de 2016
A millones de años luz
Dame un poco de inhalador, de ese que sabes que me abre los bronquios. Conduce y conduce, no pares de conducir. Si paras, tus pulmones se paran. Dame un poco más de inhalador que me abra los pulmones.
No me dejes ese cigarrillo a mano.
Aparta, Que no me mire. Que se deshaga.
Mírame a los ojos , más de cerca, más de cerca, más de cerca.
Pero apaga la cámara y deja que sea la memoria la que nos abrigue hoy
Soy esa señal que sonó hace diez mil millones de millones de años y que ahora escuchas. Soy esa onda gravitacional que se se escucha en estéreo, (yo, que quería ser una onda discreta) y que vuelve sobre sí misma y se encuentra en un lugar en el que podría afirmar que nunca estuvo.
Soy paradoja y soy consecuencia.
Estoy en mis antípodas.
No soy Alicia a través del espejo.
Soy yo bajo mi espejo.
He dejado de fumar, pero estoy fumando todos esos cigarrillos que me volverán relativa a mi mentira y eterna en mi materia.
No dejaré de mirar a Lucy, en el cielo, con diamantes.
No dejaré de mirar el campo de fresas.
sábado, 12 de septiembre de 2015
Agua salada
-¿Tienes cambio?
- De qué
- De ropa, me dijo, tenemos que irnos.
¡Joder!, pensé, este tío sí que sabe, y me subí a su coche pidiéndole que parara en el decatlón para comprar algo que ponerme.
- Es absolutamente necesario.
No sabía qué era eso que era necesario, pero lo encontré lógico, teniendo en cuenta que nos daba el viento de cara y eso significaba que viajábamos hacia el oeste. Tengo comprobado que cuando se viaja hacia el oeste, todo parece ser absolutamente necesario.
- Descansa,
Y eso hice. Cerré los ojos y me ajusté las vértebras de la columna. De las lumbares a las cervicales.
- ¿Radio?
- Sí, por dios.
Y me relajé.
Ya era de noche cuando Supersubmarina hacía los bises en el DCode de Radio 3, y el coche seguía avanzando por la carretera.
- Yo debería estar en ese concierto.
El tipo no se dio por aludido, se desvió a la derecha por un camino de tierra y frenó en seco.
- Baja y cámbiate de ropa. Yo lo haré en el asiento trasero.
Escupí la uña rota que me acababa de morder y bajé del coche.
- ¿Estás?
- Estoy - contesté.
Subió el volumen de la radio, bajó las ventanillas y me empujó hasta la orilla.
- Date un baño, te lo has ganado.
Y me di un baño. Yo, que últimamente ando agazapada, me estaba hundiendo en agua salada, abrazada a un cuerpo que no había visto en mi vida.
Para cuando Suede llevaba tres canciones en la Complutense, a mi ya se me había pasado por la cabeza pedir una beca en ingeniería genética para estudiar a aquel tío, que hablaba como Tony Stark, nadaba como Michael Phelps y follaba como si fuera un ángel que se hubiera caído del cielo.
Fundido a blanco tras fundido a blanco, me dio por abrir los ojos.
- ¿Tienes cambio?
- ¿De qué?
- De 50. Los de la gasolinera dicen que no tienen. - Y añadió-. Mi madre siempre me dice que hay que llevar cambio de 50, que es absolutamente imprescindible.
Cuando llegué a casa Izal se venía arriba en Madrid ante 26.000 personas. Me quité la piel bajo la ducha y busqué en el armario el abrigo de pelo gris que a veces me pongo para tener los ojos abiertos. Volví al coche y, esta vez sí, tomé la A - 5 en la dirección correcta.
Tienes cara de estar agazapada
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Hora de tomar decisiones
Tengo un grillo en el patio de una casa que no es mía.
Tengo un gato en mi casa, que tampoco es solo mía.
Tengo un niño en esa casa, que es mi casa.
Tengo un tiempo precioso que perder.
Tengo alma justamente ahí, en el mismo lugar que te suele recordar que tienes alma.
Y una tele, que no es mía en ninguna de mis casas.
Tengo el privilegio de convertirme en Ironman cuando quiera.
O en Pepper, depende mi apetito sexual.
Tengo todo eso que hay que tener para no convertirme en estatua de sal.
Es hora de tomar decisiones.
Tengo decenas de hormigas, deseando subir al sofá como si fueran gatos que cantan como niños.
Y tengo un bote de insecticida para matarlas.
domingo, 12 de julio de 2015
West by Southwest
Lauryn Hill toca a estas horas en Barcelona, en los bares en los que no estás nadie habla de Grecia, y aquí sopla el viento fresco. Lo bastante fresco como para montar el teclado en la terraza, encender unas velas para distinguir algo más que Venus y Júpiter en linea, y teñir la noche de verde con un par de caladas y un largo parpadeo.
Ni tan mal, te dices. Perfecta noche de sábado para un sábado noche.
Tampoco está mal caminar desnuda por la casa y practicar el onanismo en cada esquina mientras piensas en las visitas que vendrán y en las que no vendrán.
O vender tu alma a Radio 3 y escribirle un panegírico al que se lo ocurrió pinchar música como la que suena, justo ahora.
Todo es tan perfecto hoy que no importa interrumpir la idea de un baño nocturno para atender esa llamada que te pide un poco de batería extra para cambiar de vida, Será por baterías, te dices.
Con el bikini de camuflaje puesto, te escondes en la maleza, acechas entre las sombras y, segura ya de que no hay nadie, te dejas hundir en el agua de una piscina que, a horas tan poco recomendable, a los vecinos no les gusta que utilices. ¿Qué serán las horas poco recomendables?, te preguntas, pero dejas la duda sin responder porque hoy el agua te tira más que la curiosidad. O tal vez sea eso, curiosidad, el fenómeno que empuja tu cuerpo al fondo de la piscina para observar cómo reacciona tu pelvis a la humedad.
Sales del agua al certificar que la reacción es positiva y entras de nuevo en la casa para anotar ciertas observaciones antropológicas que mantendrás en secreto para que la noche, que sigue siendo verde, no cambie al color púrpura.
Pensar en Prince le da un nuevo giro a la noche que, a estas alturas, se va volviendo cada vez más interesante. Tal vez, sin tú saberlo, la gente que danza por tu cerebro ha encontrado la combinación que abre la tapa de tus sesos y anda suelta por la casa. Mejor, te dices, me vendrá bien un poco de compañía para hablar de festivales de verano; de si hay belleza o no en los hombres que corren delante de los toros; de que esperas que el atrevimiento de Harper Lee al publicar su centinela, merezca la pena, o de la probabilidad de que la NASA guarde entre su material clasificado pruebas de vida extraterrestre. Ni una palabra sobre quién ganará las timbas de poker que se juegan en Bruselas. Nadie quiere aventurarse.
Tras la charla, metes un timelapse y la magia de la elipsis trae de nuevo el silencio.
Ratificas una buena noche de sábado con un último paseo por tu cuerpo.
No sabías que esta noche iría de privilegios.
Está claro que vas con la vida en los talones.
Etiquetas:
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domingo, 5 de abril de 2015
Y si tú tuvieras esa voz?
- Si tuvieras la voz de Billie Hollyday no andarías por aquí.
- Es probable que ya hubiera muerto.
- De algo chungo, eso, dalo por hecho.
- Nunca se muere de algo bueno.
- Pero ¿y si hubieras tenido la voz de Billie?
- ¡Joder!
- ¡Qué hubieras hecho!
- ¡Nunca el silencio!
- Por favor. Un poco de decencia.
- Es probable que ya hubiera muerto.
- De algo chungo, eso, dalo por hecho.
- Nunca se muere de algo bueno.
- Pero ¿y si hubieras tenido la voz de Billie?
- ¡Joder!
- ¡Qué hubieras hecho!
- ¡Nunca el silencio!
- Por favor. Un poco de decencia.
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