martes, 5 de agosto de 2014

Agosto en el Madrid de las Maravillas

Una carretera sinuosa, un coche amarillo, que se parece a un Wolksvagen de los 70, y una familia que conduce hacia la locura.
Un Resplandor, un hotel en la montaña y mucho Kubrick.
La tele de Ignacio es la que tiene la culpa de que sigas pegada al sofá, en lugar de salir al patio, y de que no enciendas esas velas azules que compraste ayer en el chino que hace pared-con-pared con El Triángulo.

En El Triángulo hacen intercambio de parejas. No entiendes muy bien qué significa eso de "intercambio de parejas". ¿La cambias para siempre o sólo es un rato?
(Investigar)
Sobre cambiar de pareja tú sabes bastante. Mucho, diría yo, si en algún momento me dejaras intervenir.
(Pero no me dejas y seguimos)

En la tele de Ignacio el suspense es mayor. Junto a la habitación 237, Jack Nickolson come huevos revueltos y miente a su mujer sin saber que le miente. Le dice que tiene una idea para su próxima novela. En el plano siguiente, tambores de semana santa golpean la imagen en corto de la máquina de escribir de Jack. A partir de aquí, conocedora del paseíto en triciclo que el hijo del escritor se va a dar a continuación por el pasillo de la 237, cambias al 24 horas.
Aumenta la epidemia de ébola en África occidental.
Los soldados israelíes se largan de Gaza con "el deber cumplido".
La policía descubre 127 kilos de cocaína en el pañol de las velas del buque de la Armada,  Juan Sebastián Elcano.
Muere Carmen del Lirio, la mujer más guapa de España en 1927.
Teletipos, teletipos, teletipos.
Rótulos desbocados en scroll en la parte inferior de la pantalla.
Leña del árbol caído
¿Así es la vida?

Como tienes la certeza de que la vida no es así, apagas la tele y te pinchas en el ordenador un poco del Jack Jonhson que escuchaste anoche.
La música también juega en esto de vivir, te dices, y alcanzas el patio, te tumbas en la hamaca y enciendes una vela azul, un cigarrillo verde y unos labios rojos que sonríen.
La noche se cierra, el gato se mueve y piensas que hoy no saldrías ni de coña al Triángulo a cambiarte por nadie.
Milagros de las noches de agosto en el Madrid de las Maravillas.
Se está bien aquí, contigo misma.


1 comentario:

Michel Sputmik dijo...

Oh, no; no te intercambies con nadie…